Maíz no transgénico enriquecido en vitamina A – ¿el fin del arroz dorado?

maiz-vitamina-a-joslin-isaacsonEl Arroz Dorado fue el protagonista este pasado verano de una polémica protagonizada por 107 premios Nóbel, que acusaban a Greenpeace de que este no hubiera salido a la luz, cuando lo cierto es que está atascado en el proceso de mejora vegetal tras quince años y varios millones de dólares de inversión.

El Arroz Dorado es un arroz transgénico en el que se han introducido genes para la producción de beta-caroteno, el precursor de la vitamina A. Aunque aún no se ha comprobado que la ingestión de este arroz efectivamente aumente los niveles de vitamina A en las condiciones en las que viven las poblaciones afectadas, la intención declarada del proyecto es paliar los problemas de visión derivados de la deficiencia en vitamina A en determinadas zonas de Asia, fundamentalmente Filipinas.

En las casi dos décadas desde el inicio del proyecto, sin embargo, Filipinas ha estado aplicando otros métodos que han logrado reducir con éxito los niveles de deficiencia en vitamina A (las estadísticas gubernamentalesindican que ya en 2003 el nivel de incidencia en la población era inferior a lo que la OMS considera un problema de salud pública). Un ejemplo serían los suplementos vitamínicos, recomendados por la OMS y utilizados con éxito en Filipinas y otros países empobrecidos.

La noticia que hoy publicamos trata sobre un nuevo tipo de cultivo biofortificado, en este caso maíz, capaz de producir cantidades mayores de beta-caroteno de lo que es habitual. Estos genes se encuentran ya en el maíz, por lo que no se ha recurrido a la transgénesis sino que se ha obtenido mediante métodos de mejora convencional. El proyecto se ha desarrollado en Zambia, y los primeros estudios parecen indicar que consumir este maíz sí mejora las condiciones en niños afectados por la deficiencia en vitamina A. Además, los investigadores que han desarrollado el proyecto han puesto en marcha también un método innovador para diagnosticar estas deficiencias en zonas con escasez de recursos. Los gobiernos de Zambia y Zimbabwe han apostado fuerte por este maíz, y están promoviendo su difusión en las regiones afectadas por esta deficiencia vitamínica.

A corto plazo, esta es sin duda una buena noticia.

Sin embargo, es necesario también tener en mente el largo plazo. En estas poblaciones (como en muchas otras) existían especies y variedades adaptadas capaces de proporcionar una alimentación equilibrada a la población, y existían también los conocimientos para aprovechar esas especies. Tras los procesos de colonización e industrialización muchos de estos recursos genéticos y culturales han desaparecido o mermado. La mejor forma de resolver a largo plazo los problemas de la deficiencia en esta y otras vitaminas y nutrientes es permitir que estas comunidades puedan volver a reconfigurar sistemas alimentarios adecuados, sobre los que ellas mismas tengan la toma de decisiones.


Título: Maíz naranja rico en vitamina A mejora la ceguera nocturna
Origen: EurekAlert

Un nuevo estudio ha concluido que el maíz naranja biofortificado con vitamina A mejora de forma significativa la visión en niños.

El estudio se llevó a cabo en niños de entre 4 y 8 años en zonas rurales de Zambia. Los niños que consumían maíz naranja mostraron una mejor visión en penumbra en un período de seis meses. Sus ojos se adaptaban mejor en la oscuridad, lo que mejoraba su capacidad de participar en actividades cotidianas en condiciones de poca luz, por ejemplo al amanecer o atardecer. El estudio se ha publicado en The Journal of Nutrition.

“Muestra que en poblaciones deficientes en vitamina A, el ojo puede responder bien a una buena fuente de vitamina A, como el maíz naranja, en un período de tiempo relativamente corto,” afirma la autora principal, Amanda Palmer, del Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health. “Demuestra también la importancia del maíz naranja para acabar con la deficiencia en vitamina A como parte de un enfoque basado en la alimentación.”

La deficiencia en vitamina A ocurre en un continuo. La deficiencia severa en vitamina A y la ceguera nocturna, con un alto riesgo de muerte por infecciones que de otra forma serían curables, se sitúa en un extremo del espectro. Pero, con menor severidad, la deficiencia incipiente en vitamina A – también una importante causa subyacente de muerte en la infancia – es más frecuente y difícil de detectar. Según la Organización Mundial de la Salud, la falta de vitamina A suficiente provoca la ceguera de hasta 500.000 niños al año en todo el mundo.

La pérdida de la capacidad de los ojos de adaptarse a condiciones de penumbra es uno de los pocos signos medibles de deficiencia de vitamina A en sus estadíos iniciales. En este estudio, los investigadores utilizaron equipos portátiles especializados para confirmar los beneficios de consumir maíz naranja rico en vitamina A en una población con deficiencias marginales.

“El hecho de que los investigadores puedan utilizar equipos portátiles y más sencillos de utilizar para registrar el cambio del tamaño de las pupilas de los niños de forma precisa supone un avance muy significativo”, afirma Erick Boy, Director de Nutrición de HarvestPlus, pediatra de formación. “En este estudio, los investigadores documentaban cómo los ojos de los niños respondían ante diferentes condiciones de luz antes y después de consumir este maíz durante seis meses, lo que solía ser un trabajo mucho más difícil.”

El análisis para detectar las deficiencias en vitamina A resulta problemático, porque la toma de muestras de sangre puede complicarse en las zonas rurales. Los niveles de vitamina A en la sangre pueden verse afectados además por otros factores, como las infecciones. Hasta este estudio prácticamente no se disponía de herramientas rápidas y fiables para medir el impacto positivo de las intervenciones nutricionales sobre la visión de quienes sufrían deficiencias parciales de vitamina A.

Los investigadores de este estudio han utilizado un nuevo aparato denominado PFDA (Portable Field Dark Adaptometer). El PFDA es un juego de gafas que incorpora en su interior una cámara digital con flash. Las gafas están conectadas a un ordenador portátil o de sobremesa, que puede registrar de forma precisa la respuesta de la pupila en cada ojo ante condiciones de luz cambiantes.

El equipo del Johns Hopkins ha sido el primero en utilizar este aparato a gran escala.

“Hasta ahora, la mayoría de herramientas y técnicas utilizadas para medir la visión en penumbra se basaban en la utilización de habitaciones oscuras, poco prácticas en zonas rurales. Además, los resultados eran subjetivos,” dice Palmer. “Con el PFDA no hace falta una tienda o una habitación oscura, y ofrece resultados precisos para personas de 3-4 años o más.” Este estudio de eficacia aleatorizado se ha llevado a cabo en el distrito de Mkushi, en Zambia, con niños con deficiencia parcial en vitamina A. Se les dieron dos comidas al día, seis días a la semana durante seis meses. La mitad de los niños consumía comidas preparadas con maíz naranja biofortificado, mientras que la otra mitad se preparaba con maíz convencional.

Se midió la respuesta de las pupilas de los niños utilizando las gafas PFDA. “Hemos medido la capacidad de respuesta de la pupila ante la luz, y hemos calculado el cambio de tamaño de la pupila en un determinado período de tiempo. Estas gafas nos permiten medir algo que no podía medirse hasta ahora,” dice Palmer.

El maíz naranja biofortificado utilizado en este estudio se ha obtenido mediante métodos de mejora convencional para obtener mayores niveles de beta-caroteno, un pigmento vegetal presente en la naturaleza que el cuerpo convierte en vitamina A con mayor eficiencia cuanto menor es la reserva de la vitamina en el cuerpo.

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Más sobre el maíz naranja en Zambia

El gobierno de Zambia está promoviendo de forma activa el maíz naranja enriquecido en vitamina A desarrollado por HarvestPlus y sus socios mediante métodos de mejora vegetal convencional. El maíz es uno de los principales alimentos en Zambia, y su enriquecimiento puede ayudar a combatir el problema creciente de la deficiencia de vitamina A, cuyos efectos pueden incluir el retraso en el crecimiento o la ceguera. Zambia ha prohibido la exportación del maíz naranja, para que permanezca así en el país para nutrir a su población. El ministro de agricultura del país y Livestock han incluido las semillas de maíz naranja como uno de los suministros materiales a distribuir dentro del programa FISP (Farmer Input Support Programme, Programa de Apoyo de Insumos a los Agricultores). El ministerio está invitando a agricultores, productores de harina y empresas semilleras a convertirse en embajadores y defensores de este nutritivo maíz biofortificado. El mensaje está llegando a los zambianos. La tasa de adopción de este maíz está siendo bastante alta dentro de Zambia, y HarvestPlus espera que al menos 600.000 familias lo hayan adoptado para el año 2020.

El maíz naranja en Zimbabwe

Zimbabwe ha sido el último país africano en avanzar hacia la libre distribución de cultivos biofortificados a productores y consumidores. El 18 de agosto de 2016 el gobierno de Zimbabwe ponía oficialmente en marcha la distribución y comercialización generalizada de semillas biofortificadas en un proyecto implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). HarvestPlus es un aliado estratégico y asesor técnico del proyecto.

Dos cultivos biofortificados – maíz naranja con vitamina A, y alubias con hierro y zinc – han comenzado ya su distribución, y se espera que las semillas estén disponibles por todo el país para la temporada 2016/2017. Los agricultores del país pueden acceder a una variedad del maíz naranja y a dos de las alubias enriquecidas con hierro y zinc, pero pronto tendrán más variedades para escoger.

Comunicado de prensa http://jn.

Disponible de forma gratuita

Más sobre HarvestPlus

HarvestPlus mejora la nutrición y salud pública mediante el desarrollo y promoción de cultivos biofortificados ricos en vitaminas y minerales, y lidera a nivel mundial la tecnología y datos sobre cultivos biofortificados. HarvestPlus es parte del Programa de Investigación CGIAR sore Agricultura para la Nutrición y Salud (A4NH). CGIAR es una asociación global de investigación agrícola para un futuro de seguridad alimentaria. Su labor investigadora es llevada a cabo por 15 centros de investigación, en colabroación con cientos de organizaciones asociadas. El programa HarvestPlus está coordinado por dos de estos centros, el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y el Instituto Internacional de Investigación de Políticas Alimentarias (IFPRI).

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