Nuevos OMG – ¿qué es la pulverización con ARNi? | Observatorio OMG

nuevos-omg-arn-interferencia-radek-czajkaImagen: Radek Czajka

En los últimos años están surgiendo toda una serie de nuevas técnicas de modificación genética distintas a la .transgénesis. En la actualidad, la Comisión Europea está decidiendo cómo se les aplicará la legislación a estos nuevos OMG.

Una de las nuevas formas de manipular genéticamente un cultivo es rociarlo con soluciones que contienen ARN de interferencia, capaz de modificar la expresión de ciertos genes (ya sea en la planta o en una plaga). Al unirse a su secuencia diana se forma un ARN corto de doble cadena, mucho más persistente que los ARN de cadena simple habituales. El investigador australiano Jack Heinemann comprobó cómo las autoridades tendían a subestimar los riesgos relacionados con la exposición a nuevas moléculas de este tipo (más información sobre el trabajo de Heinemann y sobre los posibles riesgos derivados del uso de tecnologías de este tipo aquí).

En este artículo de Inf’OGM vemos cómo estos productos están comenzando a publicitarse (aunque aún no se están comercializando), y cómo muchos de los argumentos que se utilizan para avalar su seguridad se asemejan a los que oíamos en los primeros años de cultivo de transgénicos.


Título: Nuevos OMG – Pulverización de ARN: ¿realmente es una solución ecológica?
Origen: Inf’OGM

Las tres principales empresas biotecnológicas, Monsanto, Syngenta y Bayer, han decidido invertir millones de dólares en desarrollar “sprays” que contienen pequeños fragmentos de ARN. Estos fragmentos, al ser pulverizados sobre las plantas, podrían servir de insecticida, herbicida… Hay quien, como los fondos de pensión Dominion (cuya sede se situa en la isla de Guernesey) sueñan ya con sprays de ARN capaces de hacer crecer plantas en el desierto. ¿Producto milagro o una venda (en formato spray) sobre los ojos?

Imagine cultivos más resistentes, capaces de desarrollarse en climas adversos, plantas tóxicas para sus parásitos naturales pero inofensivas para los seres humanos, cultivos que necesitan menos agua o nutrientes para sobrevivir en períodos de sequía, y cultivos temporalmente inmunizados contra virus o epidemias. Y ahora, imagine que puede lograr estos cambios, y revertirlos, con tan sólo decidir pulverizar o dejar de pulverizar las plantas en cuestión1, leemos en la web del fondo de pensiones Dominion, que afirma haber invertido en las empresas Monsanto y Syngenta. Este discurso recuerda sospechosamente a los inicios de la transgénesis… o, más recientemente, a la publicidad sobre las nuevas biotecnologías como Crispr/Cas9 o Talen.

Las plantas transgénicas modificadas vía ARN de interferencia (ver sección más abajo) existen desde hace varios años (empezando por el propio tomate Flavr Savr de maduración retardada, el portainjertos resistente al virus del entrenudo corto infeccioso de la vid ensayado por el Inra en Colmar o incluso los ciruelos resistentes al virus de la Sharka con los que se ha experimentado en Rumanía). La web de Monsanto evoca nuevos inventos “de escaparate”, como los cacahuetes que no dan alergia, granos de café descafeinados, soja con un perfil lipídico “mejorado” o un maíz resistente a las orugas2.

La ambición de la empresa ya no es la de modificar el genoma de las plantas en el laboratorio, sino actuar directamente en el campo. Concretamente, ya no desea que la propia planta produzca el insecticida, sino que se pulverice sobre ella una disolución que contiene el ARN de interferencia. Como precisa Robert McCarroll, uno de los responsables del programa BioDirect de Monsanto, el desarrollo de tratamientos vegetales basados en el ARN de interferencia “permite aportar protección biológica mediante ARN a cultivos que no podrían justificar económicamente el desarrollo de un rasgo transgénico“.

ARN de interferencia: ¿qué es?

La interferencia mediante ARN es un fenómeno biológico mediante el cual una molécula de ARN puede “desconectar” la expresión de ciertos genes de una planta o de un virus3. El ARN mensajero (ARNm), como su nombre indica, sirve para transportar la información genética del ADN (situado en el núcleo de la célula) hasta el citoplasma, donde la información se traduce en proteínas. Si se destruye este ARNm, la proteína ya no se produce, y si esta proteína fuera esencial para la supervivencia de un organismo vivo, este moriría… Los investigadores han conseguido producir ARNs de interferencia (ARNi) capaces de unirse a un ARNm concreto, provocando su destrucción. Nótese que este fenómeno del ARN de interferencia existe en la naturaleza: es una de las “soluciones” que algunos organismos han encontrado para luchar contra los virus. Las empresas explican que tienen la posibilidad de producir ARNi muy específicos, por ejemplo que sólo actúen sobre una especie animal.

En su web, Monsanto especifica que “la tecnología BioDirect utiliza moléculas que se hallan en la naturaleza, y que esperamos poder utilizar en el marco de la protección local de los cultivos o de otros productos“. Citan así la gestión de las malas hierbas, insectos o incluso virus4. Aunque la empresa no se pronuncia sobre si las plantas resultantes pueden considerarse OMG o no, un periodista que ha visitado la web de la empresa explica en un artículo publicado en agosto de 2015 que la intención “es poder controlar los genes sin modificar el genoma de la planta, es decir, sin crear OMG“.

Monsanto anuncia también en su sitio varios proyectos más, como la fabricación de varios “sprays” contra el escarabajo de la patata5o contra el virus del bronceado del tomate (Tospovirus).
Otro proyecto, más reciente, busca reducir el marchitamiento de la flor cortada. Este proyecto se puede consultar en la solicitud de patente nº 61793020 depositada por Monsanto en EEUU en 2013, aún a la espera de respuesta. Esta patente cubre la aplicación sobre la superficie de las flores de una mezcla que contiene una secuencia genética de al menos 18 nucleótidos que inhiben el gen EIN2, relacionado con la síntesis de etileno en las flores.

Sin embargo, lo más interesante son los proyectos que se plantean como “soluciones” a los problemas provocados por la agricultura intensiva… de esta forma, explica Patrice Leveque, de Monsanto, en el Boletín de Agricultura, “las malas hierbas resistentes al glifosato podrían volverse de nuevo sensibles a este“… Y contra el declive de las abejas, ¿tenéis algo? Pues claro que sí, el spray de ARN de Monsanto, su famoso proyecto Remebee… Monsanto compró en 2011 una pequeña empresa israelí, Beeologics, que había puesto a punto una solución a base de ARN para permitir a las abejas resistir al ataque de la varroa. Remebee, como el resto de sprays biotecnológicos de Monsanto, está a la espera de ser autorizado para comercializarse en Estados Unidos. Sin embargo, según la Unión Nacional de Apicultores Franceses (Unaf), una de las razones del declive de las abejas es la intensificación de la agricultura (desaparición de los setos, homogeneización genética de los cultivos, aumento del uso de pesticidas tanto en número como en potencia, especialmente los neonicotinoides, etc). La Unaf considera por tanto que estos sprays son sólo una patada hacia adelante, puesto que el responsable es el modelo agrícola: “Monsanto está intentando recuperar su imagen frente a los apicultores“, afirman.

¿Qué dice la administración?

Falta saber cómo presentará Monsanto estos nuevos productos ante las Agencias a cargo de la evaluación de productos biotecnológicos y biocidas. El Boletín de los Agricultores6, una revista online de Québec, parece haber resuelto el debate: “estos biopesticidas son productos certificados, ¡100% biológicos“!

En un artículo de Western Producer publicado en 20147 Zoe McKiness, directora de estrategias y operaciones del área de tecnología química de Monsanto8 explicaba que hará falta menos tiempo para poner a punto y obtener una autorización de comercialización para un producto “BioDirect” que para una planta transgénica. Será más sencillo a nivel técnico pero también legal, supone ella, puesto que la Agencia de Estados Unidos responsable del Medio Ambiente (EPA, Environmental Protection Agency) exige menos datos para los pesticidas biológicos (el dossier es por tanto menos caro) que para los productos químicos sintéticos.

Sin embargo, el debate científico en cuanto a la inocuidad de estos sprays está lejos de estar resuelto: ¿qué persistencia tiene este ARN en las plantas y por tanto los alimentos, y qué impactos tendrá sobre los organismos no diana? McKiness elude esta cuestión con un artificio ya utilizado en el momento de comenzar a comercializar las primeras plantas transgénicas: “cada vez que comes una manzana, comes ARN. Incluso cuando bebes agua, ahí hay ADN, dado que hay bacterias presentes“. Ya nos quedamos más tranquilos.

El ARN y las fusiones entre empresas

Syngenta compró, en 2012 y por más de 400 millones de euros (523 millones de dólares) la empresa belga DevGen, especialista en ARN de interferencia y que posee varias patentes relativas a esta técnica9. Monsanto, también en 2012, se unió a otra campeona de esta biotecnología, Alnylam Pharmaceuticals.

Monsanto y los nuevos OMG

Monsanto no estaba presente en la vista sobre Crispr/Cas9 de la Asamblea nacional en abril de 2016, y su nombre aparece raramente en el equipo de desarrollo de esta o aquella planta modificada mediante una nueva técnica… aun así, Monsanto es una empresa que nunca anda muy lejos. En 2001, Renessen – una joint venture entre Monsanto y Cargill – firmaba un acuerdo de licencia exclusiva con Sangamo BioSciences. Esta empresa estadounidense poseía la patente sobre una tecnología “de reconocimiento universal de genes” que permite desarrollar proteínas que pueden unirse al ADN, lo que denominaron proteínas de dedos de zinc de unión a ADN (zinc finger DNA binding protein – ZFP), una técnica que posteriormente ha dado lugar a las nucleasas de dedos de zinc. Esta licencia otorgaba a Renessen el derecho de utilizar la técnica para “incrementar el valor de ciertos cultivos para la industria de la transformación y de la alimentación animal10.

En 2012, Monsanto firmaba con la fundación TwoBlades un acuerdo de licencia respecto a las proteínas TALEN (http://www.infogm.org/spip.php?article5347). Estas proteínas forman parte de la familia de nucleasas dirigidas a un sitio específico, como las nucleasas de dedos de zinc, meganucleasas, Crispr/Cas9, Cpf1… Que se utilizan como tijeras para cortar el ADN e introducir una mutación o un gen en el sitio de corte.

En junio de 2016, Monsanto firmaba dos acuerdos de licencia, uno con la startup israelí TargetGene Biotechnology LTD, especializada en técnicas de modificación genética vía ARN (RNA-guided gene-editing techniques)11, y otro con la empresa alemana Nomad Bioscience, implicada también en la puesta a punto de nuevos OMG.


 

Origen: Nuevos OMG – ¿qué es la pulverización con ARNi? | Observatorio OMG

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