Juncker propone que los parlamentos nacionales no debatan ni voten el tratado UE-Canadá (CETA)-Comunicado de prensa – Campaña estatal “No al TTIP, CETA, TiSA”

cetaEn relación a la propuesta del Presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, de que los parlamentos nacionales no debatan ni voten el tratado UE-Canadá (CETA), la campaña contra el TTIP, CETA y TiSA considera que:

  • La maniobra de la Comisión Europea es probablemente un engaño para lograr la “aplicación provisional” del CETA que anularía la labor de los parlamentos nacionales
  • La aprobación del CETA supondría privatizar aun más los servicios públicos, más precariedad laboral, más impactos negativos en la salud y el medioambiente
  • Todo ello fortalecerá a los partidos de extrema derecha tras el Brexit

Esta tarde, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha anunciado en el Consejo Europeo de Bruselas la intención de que el acuerdo comercial UE-Canadá (CETA) será un acuerdo “no mixto”, es decir, un acuerdo de competencia exclusiva de la UE, lo que impediría que este fuese debatido o votado en los parlamentos nacionales.

Estas declaraciones de Juncker sobre el proceso de ratificación del CETA han suscitado las críticas de cientos de organizaciones sociales, sindicales y políticas de toda Europa que consideran el CETA tan peligroso como el TTIP. Dichas organizaciones llevan años movilizadas y han recogido más 3,4 millones de firmas en rechazo a ambos tratados.

Tan sólo unos días después de la votación Brexit, la Comisión Europea está preparando una batalla política y jurídica con los Estados miembros sobre cómo deben ser ratificados los acuerdos comerciales, y en concreto el TTIP y CETA, desencadenando una protesta pública por interferir en la soberanía parlamentaria.

Juncker sigue haciendo más de lo mismo: ya que en el Consejo Europeo nadie se opuso a las negociaciones del TTIP, van a continuar con ellas con más arrogancia que antes.

Los gobiernos obtendrían un “éxito aparente”

Tom Kucharz, miembro de la campaña “No al TTIP, CETA y TiSA” explica que “Juncker sabe que el definir el tratado UE-Canadá como ‘acuerdo de competencia exclusiva’ de la UE genera un fuerte conflicto con varios Estados miembros, ya que resultará imposible su aprobación, en contra de la voluntad de los gobiernos de Alemania, Francia, Austria, Bélgica, Luxemburgo y Hungría, entre otros”.

La cuestión es que los gobiernos de la UE, sin excepción, tienen como objetivo aprobar el CETA y ante la enorme reticencia y oposición de sus poblaciones, gobiernos municipales y parlamentos, quieren aparentar ser críticos”, continúa Kucharz, “por lo tanto, la Comisión Juncker proporciona a los gobiernos un éxito fingido: podrían insistir en la necesidad de que sus parlamentos voten el tratado y jactarse de haberse resistido a la propuesta de la Comisión Europea”. “En otras palabras, la Comisión Europea reconoce el CETA como acuerdo mixto a cambio de que los Estados acepten la aplicación provisional del mismo” advierte Kucharz.

Si se decidiera la “aplicación provisional” del CETA, sin embargo, las votaciones en los parlamentos nacionales podrían perder sentido ya que el acuerdo se aplicaría antes de su ratificación oficial. Los parlamentos nacionales votarían formalmente, pero una vez que el acuerdo ya se estuviera aplicado provisionalmente.

“Existe el riesgo de que la Comisión Europea y los gobiernos se unan en silencio contra la población y la soberanía parlamentaria. El gobierno en funciones debe rechazar el CETA en su conjunto”, se exige desde la campaña.

El CETA restringiría las competencias gubernamentales en la gestión de servicios y contratación pública que podría ser un apoyo a las pequeñas empresas locales y destinar el gasto público para crear empleo, proteger el medio ambiente, y otras prioridades sociales, de igualdad de género o económicas. Una contratación pública justa puede ser una palanca para eliminar la corrupción y el despilfarro.

El CETA fortalecerá a los partidos de extrema derecha

“Se mire cómo se mire, dada la amplia y creciente oposición en toda la UE al CETA – una especie de anteproyecto de TTIP que se quiere colar por la puerta trasera- se transmite la impresión de que los defensores del CETA quieren alentar el ascenso de los partidos de extrema derecha y del populismo xenófobo, machista y autoritario”, juzga Tom Kucharz.

“Las élites de la Unión Europea no han aprendido nada del reciente referéndum en el Reino Unido. Aprobar el CETA sin la debida democracia sólo fortalecerá a los partidos de extrema derecha y profundizaría las políticas neoliberales que han sido su caldo de cultivo. Porque el tratado UE-Canadá recortará salarios y derechos laborales, privatizará servicios públicos y aumentará los privilegios de las corporaciones; busca una restricción deliberada de la soberanía democrática y del margen de maniobra política de los gobiernos y parlamentos, así como de la autonomía municipal”, concluye el miembro de la campaña contra el TTIP, CETA y TiSA.

– Conclusiones del Consejo Europeo: http://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-26-2016-INIT/es/pdf

 

Advertisements

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s